La Placemaking Week México, celebrada en Ciudad de México, reunió a más de 250 participantes y 45 ponentes de 13 países y distintos estados del país, consolidándose como un espacio clave para el intercambio de experiencias sobre el uso inclusivo del espacio público.
Durante el evento, se abordaron enfoques innovadores para la gestión urbana, con especial énfasis en la participación de las personas mayores y su papel en la construcción de ciudades más resilientes e inclusivas frente al cambio climático.
En este contexto, también se presentaron avances del proyecto de Adaptación basada en Ecosistemas en Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores, financiado por el Global EbA Fund e implementado en América Latina por HelpAge International y la Fundación Placemaking México. La iniciativa busca fortalecer la resiliencia climática en entornos urbanos mediante soluciones basadas en la naturaleza, promoviendo al mismo tiempo la inclusión y el envejecimiento activo.
Uno de los espacios destacados fue el conversatorio “Placemaking intergeneracional y adaptación climática: ciudades que cuidan a las personas mayores”. En este panel, especialistas de Costa Rica, Colombia y México compartieron experiencias que evidencian cómo los huertos urbanos pueden funcionar como espacios de bienestar, fortalecimiento del tejido social y respuesta frente a los impactos ambientales en las ciudades.
Como parte de la agenda, los participantes visitaron el huerto urbano del comedor Nuevos Horizontes, desarrollado en el marco de este proyecto. Este espacio, codiseñado con la comunidad, integra soluciones como camas de siembra elevadas, sistemas de compostaje y áreas de encuentro adaptadas para personas mayores. La visita permitió evidenciar cómo las soluciones basadas en la naturaleza pueden transformar un espacio urbano en un lugar de aprendizaje, participación y cohesión social.
La agenda también incluyó actividades culturales y recreativas, como una clase de baile con la participación del Centro Mexicano de Alzheimer, donde personas de distintas edades y condiciones físicas compartieron el espacio público. Estas actividades reflejaron cómo el diseño de ciudades más amigables con la edad contribuye a crear entornos donde todas las personas pueden participar, disfrutar y sentirse parte de la comunidad.
El evento reafirmó que repensar el uso del espacio público desde un enfoque inclusivo no solo mejora la calidad de vida de las personas mayores, sino que fortalece a la comunidad en su conjunto frente a los desafíos sociales y climáticos.








