Interés por la experiencia comunitaria y su escalabilidad
La intervención despertó un notable interés entre las personas asistentes, quienes mostraron especial curiosidad por conocer los detalles del desarrollo del proyecto, su implementación en las comunidades y su potencial para ser escalado. Asimismo, surgieron preguntas sobre las formas en que otras organizaciones y territorios pueden sumarse o replicar esta experiencia en distintos contextos urbanos.
Este intercambio evidenció el valor de las huertas comunitarias no solo como espacios productivos, sino como infraestructura verde inclusiva, capaz de articular adaptación climática, participación comunitaria y fortalecimiento del tejido social.
Soluciones basadas en la naturaleza y participación comunitaria
El seminario contó con la presencia de invitadas e invitados internacionales, quienes coincidieron en resaltar la importancia de las Soluciones Basadas en la Naturaleza y la necesidad de contar con indicadores que permitan medir su impacto en múltiples dimensiones, como la resiliencia climática, la cohesión social y el bienestar comunitario.
Un punto clave del debate fue el reconocimiento de que la participación comunitaria es un elemento indispensable para garantizar la sostenibilidad de este tipo de iniciativas a largo plazo, especialmente en ciudades atravesadas por desafíos sociales y ambientales.
Un referente práctico desde lo local
Esta participación posiciona al proyecto como un referente práctico dentro del debate internacional sobre adaptación al cambio climático, demostrando que las iniciativas comunitarias, y en particular las huertas urbanas, son fundamentales para construir resiliencia climática y fortalecer el tejido social desde lo local.
La experiencia presentada hace parte del proyecto Integración del enfoque de Adaptación Basada en Ecosistemas (AbE) en Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores en América Latina, una iniciativa que se desarrolla en México y Colombia y que promueve soluciones basadas en la naturaleza, poniendo en el centro la participación comunitaria y el rol de las personas mayores.
El proyecto es financiado por el Global EbA Fund, un fondo que apoya acciones de Adaptación Basada en Ecosistemas orientadas a fortalecer la resiliencia de comunidades vulnerables frente al cambio climático.