Participantes de las huertas comunitarias de Ciudad Bolívar y Bosa visitaron el Jardín Botánico de Bogotá para intercambiar conocimientos, fortalecer vínculos y profundizar sus aprendizajes sobre agricultura urbana y naturaleza.
El proyecto de Adaptación basada en Ecosistemas en Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores es financiado por el Global EbA Fund e implementado por HelpAge International en Colombia y por la Fundación Placemaking México en México. La iniciativa busca fortalecer la resiliencia climática en entornos urbanos mediante soluciones basadas en la naturaleza, promoviendo la inclusión, el envejecimiento activo y la participación comunitaria.
Actualmente, el proyecto se desarrolla en Bogotá, Colombia, y en Ciudad de México, México, donde personas mayores participan activamente en huertas urbanas comunitarias que contribuyen al bienestar, la cohesión social y la adaptación al cambio climático.
Como parte de este proceso, el 26 de agosto cerca de 30 personas mayores vinculadas a las huertas comunitarias Brisas del Volador, en Ciudad Bolívar, y Los Girasoles, en la localidad de Bosa, realizaron una visita al Jardín Botánico de Bogotá.
La jornada permitió a los participantes disfrutar de un entorno rodeado de biodiversidad y espacios verdes, al tiempo que generó una oportunidad para intercambiar experiencias, conocimientos y aprendizajes entre ambos grupos de huerteros.
La actividad incluyó un recorrido guiado por el área de agricultura urbana del Jardín Botánico, donde profesionales de la entidad compartieron conocimientos sobre siembra, agroecología y manejo de cultivos. Para algunas personas participantes, la visita permitió reforzar conocimientos adquiridos en las huertas comunitarias, mientras que para otras despertó un mayor interés por seguir aprendiendo sobre estas prácticas.
Más allá del componente técnico, el encuentro se convirtió en un espacio de integración y bienestar. Las conversaciones, el intercambio de experiencias y el contacto con la naturaleza contribuyeron a fortalecer los vínculos entre participantes de diferentes comunidades, promoviendo el aprendizaje mutuo y la construcción de redes de apoyo.
La experiencia también evidenció la importancia de crear espacios y actividades amigables con las personas mayores, donde puedan mantenerse activas, aprender nuevas habilidades, compartir con otras personas y disfrutar de entornos que favorecen su bienestar físico, emocional y social.
Esta visita demuestra cómo las huertas urbanas pueden convertirse en una puerta de entrada para nuevas experiencias de aprendizaje, participación y conexión con la naturaleza, fortaleciendo al mismo tiempo la resiliencia comunitaria y la calidad de vida de las personas mayores.
