Personas mayores protagonizan nuevas demostraciones de adaptación climática en Colombia

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En una jornada orientada a promover la inclusión, la sostenibilidad y la vejez activa, Bogotá fue escenario del lanzamiento de demostraciones de Adaptación Basada en Ecosistemas (AbE) en el marco de las Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores (AFCC, por sus siglas en inglés). El evento reunió a autoridades locales, integrantes de la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores y representantes de organismos multilaterales como ONU‑Hábitat.

Las demostraciones presentadas son el resultado de un proceso de codiseño con la comunidad, pensado especialmente para mejorar la calidad de vida de las personas mayores frente a los impactos del cambio climático. Entre las acciones implementadas se destacan la instalación de camas elevadas que facilitan el cultivo sin necesidad de agacharse, la adecuación de barandales de apoyo y la creación de espacios de descanso estratégicamente ubicados dentro de la huerta. Asimismo, se realizó la marcación de niveles del terreno para optimizar el manejo del agua y los cultivos.

Soluciones basadas en la naturaleza para fortalecer la resiliencia

Con el objetivo de fortalecer la resiliencia climática, la comunidad decidió aumentar la diversidad de plantas en la huerta, incorporando especies que atraen polinizadores y estableciendo cercas vivas. Además, se implementó un sistema de captación de agua lluvia para garantizar un riego sostenible y se puso en marcha un invernadero comunitario, que permite la germinación controlada de semillas y protege los cultivos frente a las variaciones climáticas.

Un elemento especialmente significativo fue la recuperación de cultivos nativos como el lulo de monte, el fríjol de año y la breva, variedades propias de Colombia. Asimismo, la comunidad decidió conservar un árbol de aguacate presente en el terreno como símbolo de lo que denominaron una adaptación en positivo al cambio climático, ya que anteriormente este tipo de cultivo solo se daba en zonas de menor altitud y mayor temperatura.

Blanca Cárdenas y Luis Layton, en conversación con nuestro equipo, señalaban que el cambio climático no es percibido únicamente como un fenómeno negativo, sino también como una oportunidad para adaptarse y encontrar nuevas posibilidades. Para la comunidad, el aguacate representa la capacidad de adaptación del territorio y refleja, al mismo tiempo, los procesos de resiliencia que las personas mayores han desarrollado a lo largo de sus vidas.

Un cierre comunitario y un modelo replicable

La jornada concluyó con una olla comunitaria, en la que las y los participantes compartieron los alimentos cultivados en la huerta. Este momento simbólico representó compartir el fruto del trabajo colectivo desarrollado por la comunidad, un alimento que continúa nutriendo tanto el cuerpo como el tejido social de las personas mayores y vecinas y vecinos del sector.

Estas demostraciones buscan consolidarse como un modelo replicable para otras ciudades que avanzan hacia entornos más amigables con las personas mayores, promoviendo una vejez activa, la participación comunitaria y la adaptación climática desde soluciones basadas en la naturaleza.
La iniciativa hace parte del proyecto Integración del enfoque de Adaptación Basada en Ecosistemas (AbE) en Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores en América Latina, una propuesta que se desarrolla en Colombia y México y que promueve soluciones basadas en la naturaleza, poniendo en el centro la participación comunitaria y el bienestar de las personas mayores.

El proyecto es financiado por el Global EbA Fund, un fondo que apoya acciones de Adaptación Basada en Ecosistemas orientadas a fortalecer la resiliencia de comunidades vulnerables frente al cambio climático.

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