Un taller realizado junto a la Secretaría Distrital de Integración Social permitió compartir experiencias de huertas urbanas inclusivas e inspirar a personas mayores y cuidadores a imaginar nuevas soluciones comunitarias basadas en la naturaleza.
El proyecto de Adaptación basada en Ecosistemas en Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores es financiado por el Global EbA Fund e implementado por HelpAge International en Colombia y por la Fundación Placemaking México en México. La iniciativa busca fortalecer la resiliencia climática en entornos urbanos mediante soluciones basadas en la naturaleza, promoviendo la inclusión, el envejecimiento activo y la participación comunitaria.
Actualmente, el proyecto se desarrolla en Bogotá, Colombia, y en Ciudad de México, México, donde personas mayores participan activamente en procesos de diseño, implementación y gestión de huertas urbanas comunitarias orientadas a mejorar el bienestar y la adaptación al cambio climático.
Como parte de este trabajo, el 24 de julio se realizó un taller en articulación con la Secretaría Distrital de Integración Social (SDIS) de Bogotá y su Red de Cuidado Comunitario para la Vejez. La actividad tuvo lugar en la localidad de Usaquén y reunió a 22 personas mayores y cuidadores interesados en conocer experiencias de huertas urbanas amigables con las personas mayores.
El encuentro buscó inspirar a los participantes a imaginar y desarrollar su propia huerta comunitaria, compartiendo aprendizajes derivados de las experiencias implementadas en las localidades de Ciudad Bolívar y Bosa. Durante la jornada se presentaron conceptos relacionados con las Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores y la Adaptación basada en Ecosistemas, mostrando cómo estos enfoques pueden contribuir al bienestar comunitario y a la resiliencia frente al cambio climático.
A través de fotografías, videos y ejemplos prácticos, los asistentes conocieron los avances y resultados alcanzados en otras comunidades. Posteriormente, pusieron en práctica los aprendizajes mediante la construcción didáctica de una cama de policultivo, explorando de manera participativa los principios básicos de diseño y manejo de una huerta urbana.
La actividad también abrió un espacio para que las personas mayores compartieran experiencias, necesidades, intereses y recuerdos relacionados con la naturaleza y el cultivo. Este intercambio permitió iniciar un proceso colectivo de reflexión sobre cómo podría ser una futura huerta comunitaria en su territorio e incluso cómo algunas de estas soluciones podrían adaptarse a espacios domésticos.
El taller demostró el interés y potencial de las personas mayores para liderar iniciativas comunitarias vinculadas a la naturaleza, reafirmando que las huertas urbanas pueden convertirse en espacios de encuentro, aprendizaje y acción climática para todas las generaciones.
