Con iniciativas que combinan innovación, formación y acceso a la cultura, el Centro Gerópolis de la Universidad de Valparaíso sigue posicionando a las personas mayores como protagonistas en la vida social y comunitaria.
El Centro Interdisciplinario para el Desarrollo del Adulto Mayor Gerópolis de la Universidad de Valparaíso continúa consolidándose como un referente en innovación social y promoción del envejecimiento activo, tanto a nivel nacional como internacional.
Recientemente, el centro fue reconocido con dos distinciones de Buenas Prácticas en el Congreso TecnoSocial Andalucía 2026, realizado en la Universidad de Málaga, España. Este encuentro reunió a más de mil participantes, incluyendo profesionales, organizaciones sociales y empresas tecnológicas, con el objetivo de explorar soluciones innovadoras para mejorar los sistemas de cuidado y servicios sociales.
En este espacio, Gerópolis destacó con dos iniciativas que abordan desafíos clave en el ámbito del envejecimiento. La primera corresponde a una experiencia de innovación social orientada a fortalecer la atención primaria de salud a través de la plataforma territorial Sistam, una herramienta desarrollada desde una universidad pública regional en Chile. La segunda se centra en la innovación docente en geriatría y gerontología, mediante prácticas interprofesionales vivenciales diseñadas para transformar las actitudes de estudiantes hacia las personas mayores.
Ambas iniciativas fueron seleccionadas entre un total de 128 postulaciones, lo que evidencia el impacto y la relevancia del trabajo desarrollado por el centro. Durante el congreso, el trabajador social Simón Cárdenas representó a Gerópolis, compartiendo estas experiencias y generando espacios de intercambio con otros actores internacionales.
Desde la dirección del centro, se destacó que estos reconocimientos no solo validan el trabajo realizado, sino que también abren nuevas oportunidades de colaboración. En particular, se valoró el enfoque de la innovación social como herramienta fundamental para responder a los desafíos del envejecimiento, integrando soluciones tecnológicas, formación académica y prácticas centradas en las personas.
Este impulso en el ámbito de la innovación se complementa con acciones concretas en el territorio. En Valparaíso, el Centro Gerópolis dio inicio a una nueva versión del programa de formación de monitoras mayores en el Museo de Bellas Artes de Valparaíso (Palacio Baburizza), una iniciativa que promueve el acceso a la cultura y la participación activa de las personas mayores.
El programa, desarrollado en colaboración con el museo, permitirá que las participantes se formen como mediadoras culturales, realizando recorridos guiados por las colecciones y acercando el arte y el patrimonio a distintos públicos. Más allá de la formación técnica, esta experiencia representa una oportunidad para que las personas mayores fortalezcan su rol en la vida cultural y social.
Para las participantes, esta iniciativa tiene un profundo significado personal. Como señalaron algunas de las nuevas monitoras, se trata de una oportunidad para “sentirse activas y vigentes”, explorar intereses y establecer vínculos a través de la interacción con visitantes y otras generaciones.
Desde el museo, también se destacó el valor de esta colaboración sostenida en el tiempo, que ha permitido consolidar un programa intergeneracional con impactos tanto formativos como comunitarios. Para el Centro Gerópolis, esta experiencia refuerza su compromiso con la creación de espacios que reconozcan a las personas mayores como sujetos de derechos y protagonistas de la vida social, promoviendo su acceso a la cultura en igualdad de condiciones.
En conjunto, estas iniciativas reflejan una visión integrada del envejecimiento, donde la innovación social, la formación y la participación cultural se articulan para generar oportunidades reales de inclusión. Desde el desarrollo de herramientas tecnológicas y metodologías educativas, hasta la apertura de espacios culturales, el Centro Gerópolis continúa demostrando que las personas mayores no solo deben ser consideradas en las políticas, sino también reconocidas como agentes activos en la construcción de comunidades más justas e inclusivas.
