En el Perú se conmemoró el 26 de agosto, el día de las personas adultas mayores, fecha establecida por ley, pero con una larga data, porque fue instituida en el año 1982 denominándola “Día del anciano”, luego de la participación del país en la primera asamblea de las Naciones Unidas sobre las personas de edad.
¿Por qué ese día? La elección de la fecha coincide con el aniversario de fallecimiento de Santa Teresa de Jesús Jornet e Ibras, patrona de la ancianidad, cuya congregación en el Perú tiene un albergue denominado Residencia de las hermanitas de los ancianos desamparados que funciona desde el 2 de enero de 1898.
Desde mucho tiempo atrás, las personas mayores son acogidas en albergues y asilos, como una obra de caridad ante el desamparo por ser solteras o viudas; esta visión de caridad ante imponderables fue modificándose con el tiempo con el interés del envejecimiento en el mundo de las instancias internacionales. Es así que en el año 2013 se declara el 26 de agosto como “Día de las personas adultas mayores” convirtiéndose en una fecha de celebración por el respeto a los derechos de las personas mayores reconocidos no solo por el Estado como por la comunidad y en todas las instancias sociales, públicas y privadas se hace un homenaje a las personas mayores reconociendo sus derechos. Pero también como un día de reflexión por todo lo que aún falta lograr de un envejecimiento digno y saludable. Esa es una tarea que tenemos y lo que tenemos que avanzar no solo en este país, sino en la región y en el mundo.
Según el Instituto Nacional de Investigación y Estadística (INEI) en el Perú somos actualmente 14.8% de personas mayores de 60 años y queremos promover el bienestar e inclusión de hombres y mujeres mayores reduciendo la pobreza y la discriminación que muchas personas mayores sufren en el país.
