Pensiones sociales:
Tienen un efecto social y económico positivo
Con una pensión una persona mayor puede:
- Pagar al menos una comida al día
- Acceder a servicios básicos como crédito, atención en salud y agua
- Invertir en actividades de generación de ingresos y en salud y educación de sus dependientes
- Apoyar a millones de niños que han quedado huérfanos por VIH/SIDA o por conflictos y emergencias, al cuidado de personas mayores
- Romper el ciclo de la pobreza crónica de una generación a la otra.
Ayudan a reducir la pobreza y el hambre
- El primer objetivo de los Objetivos de Desarrollo del Milenio es que para 2015 se haya reducido en la mitad la proporción de población cuyo ingreso es menor a 1 dólar por día. Las pensiones sociales pueden contribuir a alcanzar este objetivo.
- Las pensiones sociales pueden reducir el número de personas que viven con menos de 1 dólar al día. En Sudáfrica, las pensiones reducen el número de personas que viven bajo la línea de la pobreza en un 5% (2.24 millones)
- Pueden reducir la razón de brecha de pobreza. Las pensiones reducen la razón en más de un 13% en Sudáfrica y en cerca del 8% en Brasil.
- Las pensiones sociales pueden incrementar la participación del 5% de los más pobres en el consumo nacional. Incrementan el ingreso de este grupo de población en un 100% en Brasil y en 50% en Sudáfrica.
Contribuyen a la agenda de derechos humanos
- Las pensiones sociales apoyan los derechos de las personas mayores y su contribución al desarrollo
- Desarrollan una buena gobernabilidad y apoyo a políticas para el ejercicio de ciudadanía
- Apoyan la cohesión social y los mecanismos de sobrevivencia de los hogares
- Introducir una pensión social ayuda a reducir la desigualdad de género y la calidad de vida entre hombres y mujeres
Ayuda dirigida efectivamente y a un costo mínimo
- En Brasil las pensiones llegan a 5.3 millones de personas mayores pobres con el 1% del producto doméstico bruto (PDB). Un pensionista en la familia reduce la probabilidad de que un hogar se vuelva pobre en un 21%.
- En Sudáfrica, las pensiones llegan a 1.9 millones de personas mayores pobres con el 1.4% del PDB. Un pensionista en la familia reduce la probabilidad de que un hogar se vuelva pobre en un 11%.
- Las pensiones sociales son dirigidas a las mujeres mayores pobres, quienes están entre las personas más pobres y vulnerables de los países en desarrollo.
- Las pensiones sociales brindan apoyo a los niños, dándoles educación y beneficios nutricionales.
Mejorar las oportunidades de vida a los huérfanos y niños vulnerables
- En Tanzania, donde no hay pensiones, de los 146,000 niños que han quedado huérfanos por el VIH/SIDA, sólo 10,000 asisten a la escuela secundaria, ya que sus abuelos no tienen suficiente para cubrir los gastos de estudio.
- En Zambia, un programa de transferencia de efectivo a las personas mayores que cuidan huérfanos ha mejorado la asistencia a las escuelas.
- En el área rural de Brasil, las pensiones están asociadas al incremento de matrícula escolar, en particular de niñas en edad de 12 a 14 años.
- En Sudáfrica, las niñas que viven en hogares con una mujer mayor que recibe una pensión, tienen de 3 a 4 centímetros más de altura que las niñas que viven en hogares con mujeres mayores que no reciben pensión alguna.
Es factible y costeable
- Los costos de brindar beneficios universales no están más allá de los medios de los países de pobres recursos.
- El costo de implementar programas de pensión social a gran escala es menor que el 2% del PDB en Namibia y del 1.4% en Sudáfrica.
- Los costos de administración sólo llegan al 2-3% de los pagos por beneficios en Botswana y Mauritius.
- El brindar pensiones sociales universales a las personas mayores es administrativamente más simple y menos caro que los beneficios dirigidos a los que demuestran indigencia.